Histórico de_ Enero, 2008

Mi cuesta de enero

Primero mis disculpas por tener esto tan dejado. Nunca quise que este blog fuese una obligación, más bien un recurso, pero veo que llevo unas semanas sin prestarle mucha atención y eso no está bien.

La cuesta de enero nos afecta a todos, en mi caso se me han presentado unas cuantas circunstancias excepcionales, siempre consigo reunir todas las situaciones de estrés en las mismas épocas. Resulta que ando independizándome emancipándome, con la ayuda del señor de gobernador y ... bueno, con la mía propia que para eso soy yo la que se levanta a las 7 todos los días.

Creo que puede ser interesante contar la experiencia, así que aquí va el día 1 del aprovechamiento de la renta de emancipación:

  1. Nóminas y contrato de empresa: conseguidos.

Mañana a por el contrato de alquiler, pasado a por la vida laboral a la seguridad social y quizá me vaya directita a la delegación a poner cara de jóven mileurista a ver cómo me sale. Esto va a ser toda una experiencia, la de pedir la ayuda digo, la de la independencia va a ser toda una utopía.

Usabilidad como Publicidad

Cada día me convenzo más, aunque es una teoría sacada de mis horas de falta de sueño, que la usabilidad debe ser a la web como la publicidad a la comunicación, aunque los objetivos no sean los mismos.

Está claro que deben eliminarse ciertos mitos de sobra conocidos:

  1. Lo simple no es necesariamente usable.
  2. El diseño centrado en el usuario no significa diseño centrado en el "usuario-desarrollador".
  3. El sentido común no asegura que el diseño sea un éxito.
  4. Etcétera...

Mi idea va más por la forma o métodos que usa la publicidad para conseguir llegar a las personas, por la manera de crear necesidades, por la manera de convencer y sobre todo por la manera de hacer todo esto sin apenas darnos cuenta, sin molestar, incluso a veces, regalándonos alguna canción pegadiza que tararear de vuelta a casa. Hablo, claro, de la publicidad hecha por creativos publicitarios.

No quiero decir que el desarrollo usable deba proponerse "camelar" a los usuarios para que la sensación de satisfacción aumente, sino que en todo ese proceso de experencia e interacción deberían de diseñarse las "cosas" para crear una web de modo que nadie note el intrusismo que supone "pensar para conseguir" o más sencillo, para alcanzar la felicidad del internauta. Porque un internauta no deja de ser una persona que se sienta delante de una máquina y que interactúa con ella con un propósito y con un alto porcentaje de probabilidad de sonreír.

Y si además puedes volverte a casa comentando con alguien: "ayer entré en tal sitio y me pareció genial"; entonces nosotros podremos decir: "nuestra web funciona".