Volviendo a la recuperar algo de tiempo y dispuesta a actualizar mi Ubuntu me entero de que ya sólo quedan 12 días para la nueva release 8.10.
Un síntoma de dejadez por mi parte, que ya apenas tengo contacto con la gente de la facultad y con esa apuesta tan segura por el software libre que desde allí se ha promovido siempre.
El caso es que ahora todos andamos tan llenos de MACs, iPods y Vistas que no nos acordamos de por qué para los profesionales del desarrollo software es tan importante el código abierto, como lo es para los artistas la no necesidad de licencias en el uso de pinturas, tizas, óleos, maderas, lienzos, lápices...
El caso es que esta distribución (la Ubuntu, de las otras no he podido hacer mayor seguimiento) está cumpliendo a un ritmo indecible todas sus promesas, promesas cuyo olvido no se justifican por un decremento de la profesionalidad, no es cierto: Ubuntu un sistema operativo fácil de usar, ahora sí, es un sistema que puede instalar cualquiera para cualquier propósito fuera de la economía de mercado, la calidad de los resultados es producto de su capacidad para usar las herramientas.
Aunque parezca exagerado, pienso que en tiempos de crisis esto es una obscenidad, aunque eso puede ser porque hay un poco de mentira en la crisis y un poco de cinismo en mí. Lo que sea.







Comentarios
Bueno, tan fácil no sé, que aquí un profano se lía con los comandos del terminal y tengo la sensación de que me voy a cargar el pc. Eso sí, mucho más rápido que el vista, y te permite hacer ciertas hackerías. Sí que es obsceno eso(y bonito).
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