Mientras espero a que termine de servirme el Cpanel con el que trabajo en Bluehost me pregunto si hace 6 meses hicimos la mejor elección.
Entre otras cosas nos planteamos:
- ¿Tenían servidores dedicados?
- ¿Cuánto tiempo llevaba en marcha la empresa de hosting?
- ¿Tenía clientes públicos?
- ¿Tenía PHP, MySQL, etc.?
- ¿Qué capacidad ofrece el servicio más barato?
- ¿Qué velocidad de transferencia?
- ¿Tiene bases de datos ilimitadas?
- ¿Dónde se ubican sus servidores?
- ¿Cuál es su oferta de dominios?
- ¿Cuánto cuesta al mes/año?
- ¿Hay precio por alta?
- ¿Cuál es el panel de control?
Por supuesto, debimos habernos hecho muchas más preguntas de forma explícita:
- ¿Cuál es el servicio real de atención al cliente?
- ¿Cómo responden al crecimiento del site de verdad?
Elejimos Bluehost de entre unas 6 ó 7 y pienso que realmente fuimos objetivos al hacerlo el problema es si son aceptables los fallos de la mejor de las elecciones (sea cuál sea).
¿Es aceptable que una empresa justifique la lentitud de su servicio argumentando que está aumentando su crecimiento demasiado y que hacen lo posible por mantener la calidad para todos sus clientes?
En cualquier caso, no puedes cuestionarte cómo de buenos son sus técnicos ni siquiera tienes por qué saber interpretar sus estadísticas de accesos, altas, etc., a fin de cuentas si no estás satisfecho no renuevas y punto. Y eso es lo que más vértigo me da: si es que estamos hablando de la mejor de las elecciones entonces no hay nada mejor.
Sin embargo, cuando alguien se decide a lanzar su empresa por Internet espera, sueña y está convencido de que su empresa es y debe ser la mejor y lo exige todo a su alojamiento (otra cosa sería ver si se lo exige también a sí misma).
El problema de todo esto es, a mi parecer, que las empresas, como las personas, no son capaces de aceptar o reconocerse sus limitaciones. Porque yo puedo ser capaz de mantener un servicio fiable a 200 clientes pero no a 1000, yo puedo ser capaz de conversar coherentemente con cierto tipo de personas (adultos por ejemplo ) y con otras no (niños o adultos infantilizados).
Si esto sucediera, el crecimiento de cualquier empresa debería basarse no en sus números sino en la calidad de sus servicios. Pero esto debe ser una utopía.
Aquí me refiero al web hosting pero esta situación la encontramos en compañías telefónicas, eléctricas y hasta en ¡gasolineras! Que el cliente importa poco (sólo lo necesario) no es una novedad, que nosotros le exigimos más a la tecnología que a nosotros mismos podría ser sólo una interpretación.
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